abierta la convocatoria 2009 para la concesión de subvenciones con cargo al IRPF a las ONG.







Publicadas en el BOE del 28 de mayo de 2009 las bases reguladoras y convocatoria de concesión de subvenciones para la realización de programas de cooperación y voluntariado sociales.



El plazo de solicitud finaliza el 6 de julio de 2009.



La distribución de los recursos "para otros fines de interés social" del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas se destina en el año 2009 a financiar los programas que se relacionan para cada uno de los colectivos siguientes:

  • Infancia y familia
  • Jóvenes

  • Mujeres
  • Personas mayores

  • Personas con discapacidad

  • Personas con problemas de drogodependencia

  • Pueblo gitano

  • Personas migrantes, solicitantes de asilo y otras personas con protección internacional

  • Personas afectadas por el VIH/SIDA

  • Personas reclusas y ex reclusas

  • Inclusión social

  • Promoción del voluntariado

  • Fondo destinado a paliar situaciones de emergencia social



¿Cómo se solicita?
Utilizando los modelos de impresos de solicitud que se encuentran en las distintas sedes del Ministerio de Sanidad y Política Social, así como en las Delegaciones o Subdelegaciones del Gobierno.
Asimismo, existe una aplicación informática para cumplimentar la solicitud de subvenciones, a la que se puede entrar desde:
http://www.msps.es
Si se opta por cumplimentar la solicitud a través de la aplicación informática, se presentará a continuación en disquette junto con los impresos en papel, firmados y sellados, y la documentación exigida en la convocatoria, en el centro oficial correspondiente o en la oficina de correos.

La prevención en el consumo de alcohol requiere especial atención porque se trata de un problema con distintos niveles de riesgos


Fecha: 03 / 06 / 09
El consumo excesivo de alcohol puede llevar a un coma alcohólico, pero aún un consumo menor puede traer problemas laborales, de salud y sociales.
Como primera medida, es importante conocer el funcionamiento del cuerpo frente a esta sustancia y descubrir cuáles son los propios límites. Cuando una persona toma alcohol, percibe los efectos que le genera por la acción del alcohol sobre el sistema nervioso central (SNC), es decir el cerebro, lo que afecta su normal funcionamiento.
Como concepto clave debemos saber que el alcohol es en sí mismo es una droga depresora del funcionamiento del sistema nervioso central. Es decir, no es un estimulante. Y eso tenemos que remarcarlo: la razón por la cual, inicialmente, al tomar un poco de alcohol podemos sentir que estamos “alegres” y desinhibidos es simplemente porque bloquea el funcionamiento de nuestras propias barreras, lo que impulsa a que nos animemos, por ejemplo, a realizar acciones que, sin tomar, jamás haríamos. A eso llamamos pérdida del juicio.
Los efectos del alcohol van a variar según la dosis consumida. A medida que la concentración de alcohol en sangre aumenta, se bloquea más el SNC y los efectos pueden ser varios: desde experimentar alegría y estar desinhibido, perder los reflejos o el equilibrio, hasta caer en un coma alcohólico, en los casos más extremos. Lo que hay que tener presente es que la dosis de alcohol necesaria para generar un coma alcohólico, no es tan elevada como la mayoría de las personas suponen.
Por último: el alcoholismo, enfermedad producida por la adiccion psicologica y fundamentalmente biológica al alcohol, suele ser más probable cuando la persona comienza a consumir alcohol a temprana edad . Si bien el porcentaje de alcohólicos dentro de los que consumen alcohol ronda el 10 al 15%, es una enfermedad invalidante y socialmente rechazada. En la actualidad existen tratamientos para poder ayudar a una persona a salir del alcoholismo.
Obviamente que el primer paso es dejar de consumir y pertenecer a un grupo de autoayuda es muy útil. Además existe medicación específicamente usada para prevenir las recaídas y ayudar en el intento. Este punto es clave para aumentar las chances de éxito en el tratamiento y no sólo esperar que la fuerza de voluntad sea la única salida.
Como conclusión, podemos referir que siempre que consumimos alcohol nos estamos exponiendo a riesgos, por eso es de vital importancia aprender a vincularnos correctamente con la bebida y respetar los límites que nos marca el cuerpo.

La delegada del Plan Nacional sobre Drogas señala como objetivos retrasar el inicio del consumo y huir del «yo controlo».


Fecha: 14 / 05 / 09
Los discursos han cambiado. Cuando un responsable político acreditado, a saber la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas o el consejero de Salud del Principado, hablan de drogas, ya no priorizan las sustancias prohibidas. Nada de cocaína, crack o alucinógenos como protagonistas de sus mensajes. Ahora los demonios a vencer son los cotidianos, los legales, los que, como el alcohol y el tabaco, están al alcance de todos e incluso resultan elementos socializantes. De ahí que tanto Carmen Moya como José Ramón Quirós, que inauguraron ayer las XV Jornada Municipal sobre Drogas, hayan desplegado todos sus recursos para potenciar la importancia de la prevención.
Según los datos facilitados por la delegada del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas, el consumo de alcohol se inicia entre los 13 y los 14 años y el de cocaína entre los 16 y 17, mientras la edad más común para todas las sustancias se encuentra entre los 21 y los 35 años. «Uno de nuestros objetivos es retrasar el inicio del consumo, porque que un chico o una chica que todavía no ha concluido su maduración cerebral beba alcohol incide en su capacidad neuronal y tiene consecuencias importantes en términos de salud», advirtió Carmen Moya, quien dibujó el perfil del consumidor joven como el de alguien «que se inicia en los fines de semana, con una intermitencia en el consumo en los momentos iniciales e integrado socialmente».

Y alertó la delegada en el Plan Nacional sobre la circunstancia de que «no estamos hablando de gente marginal, como en los años de la heroína, sino de gente integrada tanto a nivel académico como familiar, a la que esta manera de consumo le hace percibir que no tiene tanto riesgo, que puede controlar, sin ser conscientes de que esta banalización entraña un riesgo importante de entrar en consumos problemáticos. Todas las drogas son malas, todas, sean legales o ilegales».
Sobre la legalización de algunas «drogas blandas», como el cannabis, cuyo consumo ha bajado sustancialmente entre los jóvenes, José Ramón Quirós señaló que «requiere un debate amplio sobre los modelos existentes», si bien eliminó de antemano el modelo norteamericano de «tolerancia cero» y el centroeuropeo de legalización parcial, para apostar «por la persona, dándole la capacidad, la información, las habilidades y los recursos, para que puedan tomar una decisión sobre su vida de forma libre, informada y consciente. Que pueda decir esto no va conmigo», mensaje, por otra parte, que repitió sucesivamente.